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Promotor comparando plataformas de venta de entradas para su temporada
Guías

Cómo elegir software de venta de entradas para 2026-2027

Qué mirar al elegir software de venta de entradas: de quién son los datos, cuándo cobras, qué pasa el día del evento y cómo salir si te equivocas.

Cada verano se repite la misma escena. Termina la temporada, llega el correo de renovación de la ticketera y se firma en dos minutos, porque cambiar da pereza y porque, al fin y al cabo, las entradas se vendieron. Nadie se pregunta si el software de venta de entradas que usa es el que le conviene para la temporada que viene: se pregunta si funcionó, que no es lo mismo.

Funcionar lo hacen casi todas. La diferencia entre una plataforma y otra rara vez se nota el día que vendes; se nota nueve meses después, cuando quieres montar la siguiente edición y descubres lo que no tienes.

Esta guía no recomienda ninguna. Recoge los criterios con los que conviene comparar, en el orden en que de verdad importan.

La pregunta que casi nadie hace: ¿de quién son los datos?

Cuando alguien compra una entrada para tu festival, deja un nombre, un email, un teléfono y un historial de compra. Esa persona es tuya en el sentido que importa —ha pagado por verte— pero el dato puede no serlo.

Hay tres situaciones distintas y conviene saber en cuál estás:

  • Tienes el dato y te lo puedes llevar. Exportable en cualquier momento, en un formato utilizable, sin pedir permiso.
  • Ves el dato pero no te lo puedes llevar. Lo consultas en un panel, pero no hay exportación completa ni acceso por API. Es tuyo mientras sigas pagando.
  • No tienes el dato. La plataforma vende en su marketplace y el comprador es cliente suyo. Tú recibes la liquidación y poco más.

Las tres son legítimas y hay negocios construidos sobre cada una. Lo que no es legítimo es descubrirlo en el año tres. Antes de firmar, pide que te enseñen la exportación real: no la promesa, el fichero. Si lo que sale son iniciales, correos enmascarados o un resumen agregado, ya sabes en qué situación estás.

La pregunta de control es sencilla: si mañana te fueras, ¿con qué te quedarías?

Lo que dice tu contrato, y por qué te conviene mirarlo

Hay una capa de esto que va más allá de lo comercial. En el contrato con tu plataforma existe una figura concreta: si trata los datos por cuenta tuya —como encargado del tratamiento—, al terminar la relación debe devolvértelos o suprimirlos, según decidas tú. Si los trata por cuenta propia, porque el comprador es cliente suyo, no. Son dos situaciones distintas y las dos son legales; lo que no es razonable es no saber en cuál estás. Búscalo en tu contrato o en el acuerdo de tratamiento de datos de tu plataforma antes de renovar. Si no sabes qué debería figurar ahí, el nuestro está publicado y te sirve de referencia de qué preguntar.

Y hazlo también por ti. Quien fue a tu evento te escribirá a ti si algún día quiere saber qué datos tienes suyos o pedirte que los borres, porque fue a tu festival y es a ti a quien conoce. Poder responder a eso depende de que tengas acceso a ellos.

La comisión no es el precio

Todo el mundo empieza comparando el porcentaje, porque es el único número visible. Pero la comisión sola no dice cuánto te cuesta la plataforma. Hay que sumar:

  • Quién paga los gastos de gestión. Si los repercutes al comprador, el coste no es tuyo pero sí afecta a tu conversión: un recargo alto en el último paso es una de las causas más comunes de carrito abandonado.
  • El coste del cobro. A veces la pasarela va aparte y no está en el porcentaje que te enseñaron.
  • Los extras. Códigos promocionales, entradas nominativas, control de acceso, aplicación, informes. Lo que en una plataforma va incluido, en otra es un módulo de pago.
  • Las devoluciones. Si cancelas un evento, ¿te devuelven su comisión o se la queda igualmente? En una cancelación esa diferencia es dinero real.

Haz el cálculo sobre una edición pasada tuya, con tus cifras. Dos plataformas con el mismo porcentaje pueden acabar con miles de euros de diferencia según cómo traten los extras.

Cuándo cobras, no solo cuánto

Este criterio decide más que la comisión y casi nunca aparece en las comparativas.

Hay plataformas que liquidan de forma periódica mientras vendes y otras que retienen todo hasta después del evento. La diferencia no es financiera menor: es tu circulante. Si vendes en octubre para un festival de julio, ese dinero adelantado paga los cachés, la producción y la campaña de marketing. Si no lo ves hasta agosto, lo tienes que financiar tú.

Pregunta tres cosas y pídelas por escrito: cada cuánto se liquida, cuántos días tarda la transferencia y qué porcentaje se retiene hasta después del evento. Si la respuesta es vaga, es un dato.

Qué pasa el día que algo falla

Tu plataforma no se pone a prueba en una semana de febrero. Se pone a prueba dos veces: en los primeros minutos de la salida a venta y en la puerta el día del evento.

Para la salida a venta importa si aguanta el pico. Pregunta por picos reales que hayan soportado, no por promesas de infraestructura, y si tienen sala de espera para colas.

Para el día del evento importa el acceso: si la app de control funciona sin cobertura, cuántos dispositivos puedes conectar y qué pasa si se cae internet en el recinto, que es lo que suele ocurrir.

Y para las dos importa a quién llamas. La pregunta útil no es «¿tenéis soporte?» —lo tienen todas— sino «¿qué cobertura tengo el sábado a las once de la noche?». Un correo respondido en 48 horas laborables no sirve de nada con la cola en la calle.

Lo que necesitas poder hacer sin pedir permiso

Una plataforma que te obliga a abrir un ticket para cada cambio te convierte en dependiente en tu propio evento. Antes de firmar, comprueba que puedes hacer tú, y en el momento, al menos esto:

  • Crear y modificar tipos de entrada, precios y fechas de venta
  • Abrir y cerrar aforos por zona
  • Generar códigos de descuento e invitaciones
  • Sacar la lista de asistentes actualizada
  • Cambiar textos, imágenes y condiciones de la página de compra

Si algo de esto requiere pasar por su equipo, pregunta cuánto tardan. En temporada, la respuesta real suele ser distinta de la comercial.

Cómo sale el comprador de ahí

Miramos mucho el panel del promotor y poco la pantalla del que paga, que es donde se decide la venta.

Cómprate una entrada de un evento de otro promotor en esa plataforma. Desde el móvil, con datos, como haría tu público. Cuenta los pasos, mira si obliga a crear cuenta, comprueba si el recargo aparece al principio o al final, y fíjate en qué correo recibe la persona después. Ese correo es el primer contacto de alguien que acaba de decidir ir a tu evento: si lleva la marca de la plataforma y no la tuya, has perdido el mejor momento para hablarle.

Cómo cambiar de ticketera si te equivocas

Es la parte que se firma sin leer y la que más cara sale.

Mira la permanencia, si hay exclusividad —es decir, si te impide vender por otros canales a la vez—, qué pasa con los eventos ya publicados si te vas a mitad de temporada, y sobre todo qué te llevas: el histórico de ventas y los datos de compradores, en un fichero, en un plazo concreto.

Un contrato con salida limpia no significa que vayas a irte. Significa que la renovación del año que viene la negocias tú.

Cómo decidir qué software de venta de entradas te conviene

Escribe tus tres eventos del año que viene, con sus aforos y sus fechas. Coge dos o tres plataformas candidatas y responde para cada una, por escrito:

  1. ¿Qué me llevo si me voy?
  2. ¿Cuánto me habría costado mi última edición, con todos los extras?
  3. ¿Cuándo tengo el dinero en el banco?
  4. ¿A quién llamo un sábado por la noche?
  5. ¿Qué puedo cambiar yo sin pedir permiso?
  6. ¿Cómo se compra desde el móvil?
  7. ¿Cómo salgo?

Si una plataforma no te contesta alguna por escrito, eso ya es la respuesta.

Antes de firmar nada

Merece la pena separar dos decisiones que se suelen tomar juntas: con quién vendes y qué haces después con quien te ha comprado. La primera es la plataforma de venta. La segunda es tuya, y no depende de ella: consiste en tener tus datos en algún sitio que controles y usarlos para que el que fue vuelva.

En Nevent no vendemos entradas —somos la capa de CRM para eventos que se conecta por encima de la ticketera que uses—, y por eso podemos escribir esta guía sin recomendarte ninguna. Si quieres ver qué hay en el mercado, tenemos un directorio de plataformas de venta de entradas con fichas de las que operan en España y en el resto de Europa, con sus pros y sus contras.

Y si la respuesta a la primera pregunta —qué te llevas si te vas— te ha dejado pensando, esa es probablemente la conversación que toca tener esta temporada.

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